Durante años vi a los zopilotes como parte del paisaje. Estaban ahí, presentes y cotidianos, pero siempre a la distancia.
La posibilidad de observar uno de cerca cambió esa percepción.
Frente a mí apareció un animal distinto al que creía conocer: la amplitud de sus alas, la precisión de cada pluma y la presencia silenciosa de un ser vivo cuya belleza había pasado desapercibida.
Estas fotografías surgieron de ese encuentro.
Algunas muestran al ave; otras conservan apenas un rastro de su paso.
Entre la presencia y la ausencia, la serie explora aquello que permanece cuando miramos con suficiente atención.
A veces creemos conocer algo desde la primera impresión. Sin embargo, cuando observamos de nuevo, aparecen formas, detalles y significados que antes no habíamos visto.
Quizá algunas cosas no cambian cuando las miramos por segunda vez. Quizá lo que cambia es nuestra manera de verlas.